Él, observa de lejos sin per­catarse de ser visto y dibujado

Una de las tar­eas que más me gus­tan es poder cap­tar la mirada fugaz de los usuar­ios del metro. Un dibujo en segun­dos, y si es posi­ble que per­dure al menos unos pocos min­u­tos mas. Un ejer­ci­cio que per­mite ver y cap­tar los ele­men­tos más rep­re­sen­ta­tivos que se con­ver­tirán en las líneas direc­tri­ces en el dibujo. Sim­ple­mente lo adoro.

Arru­gas latentes

Creo, que son impre­sio­n­antes, des­cubrir las líneas nat­u­rales en los ros­tros gra­cias a la vejez y que sim­ple­mente dibu­jar­las en el papel te den idea de los años.

Mirada tierna añeja

Ros­tros menos añejos

Añejo

No sólo está la magia en los per­files, de frente, la mirada te insinua el pen­samiento del momento.

¿Inco­mo­di­dad o molestia?

Soñando

Soñando despierto

Mal genio

Todo menos ternura

Mien­tras el metro siga fun­cio­nando, las miradas fugaces se pre­sen­tarán en infinidades de for­mas, gestos, y sen­timien­tos para ser plas­madas en el papel de la mano de quien las observa.

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