Una de las tareas que más me gustan es poder captar la mirada fugaz de los usuarios del metro. Un dibujo en segundos, y si es posible que perdure al menos unos pocos minutos mas. Un ejercicio que permite ver y captar los elementos más representativos que se convertirán en las líneas directrices en el dibujo. Simplemente lo adoro.
Creo, que son impresionantes, descubrir las líneas naturales en los rostros gracias a la vejez y que simplemente dibujarlas en el papel te den idea de los años.
No sólo está la magia en los perfiles, de frente, la mirada te insinua el pensamiento del momento.
Mientras el metro siga funcionando, las miradas fugaces se presentarán en infinidades de formas, gestos, y sentimientos para ser plasmadas en el papel de la mano de quien las observa.



















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