OWO studio

Postales de 360Leguas

Hace casi un año, Oscar y yo abri­mos nue­stro blog de via­jes. Desde entonces hemos estado en la car­retera viviendo mi y una aven­tura. Tam­bién, hemos estado haciendo nues­tras propias postales que hemos envi­ado a muchos de nue­stros ami­gos alrede­dor del mundo. Algu­nas de ellas son estas, disfrútenlas:

Para ver más, vis­i­tar nue­stro blog en 360Leguas.com

Viajando en el tiempo

“Imag­ine you could travel in time, back to the four­teenth cen­tury…” 1

Con esta frase comen­z­aba la con­tra­por­tada de un libro que prometía bastante.

Estaba bus­cando libros en Water­stones antes de regre­sarme de Inglaterra y deje caer en mi mano The Time Traveller’s Guide to Medieval Eng­land por Ian Mor­timer. No lo pensé dos veces y me lo compré.

Me lo devoré ínte­gra­mente en mis trayec­tos de ida y venida del tra­bajo (y algún que otro momento más) y debo decir que ha sido hasta el momento el único destello de vida medieval que he tenido. Cada capí­tulo está descrito con gran inten­si­dad y pasión, con el obje­tivo de hac­erte via­jar en el tiempo. El título no es en vano. Imag­i­n­arme como obser­vadora de una sociedad pasada, activi­dades que ya no exis­ten, val­ores incom­prendibles en nues­tra época, y pare de con­tar… Pero lo más impor­tante, desde mi per­sona, está en el hac­erte ver con una mirada difer­ente una sociedad que pasó pero que no deja de ser tu historia.

“… His­tory is not just about the analy­sis of evi­dence, unrollng the vel­lum doc­u­ments or answer­ing exam papers. It is not about judg­ing the dead. It is about under­stand­ing the mean­ing of the past — to realise the whole evolv­ing human story over cen­turies, not just our own life­times” 2

Momen­tos como estos son los que me hacen sen­tir super por haber elegido una licen­ciatura capaz de enseñarme del pasado. Como sim­pre lo digo, la his­to­ria es aleccionadora.

Y como es posi­ble que me vaya por las ramas, vuelvo al viaje en el tiempo. Esta vez, mis últi­mos destel­los de medio­evo en el bosque de Sher­wood antes de empren­der el regreso a casa.

Tienda de un herrero normando

Aquel her­rero normando

La colada templaria

Lavar la ropa no ha dejado de ser una activi­dad mun­dana desde tiem­pos incontables

Niños amanuenses

Cada vez que veo estam­pas de estas me da por ser madre…

Notes:

  1. Ian Mor­timer: The Time Traveller’s Guide to Medieval Eng­land, con­tra­por­tada.
  2. pag. 292

queso y horno

Eran las 5:45 y me antojé de unas empanadas al horno, empanadas al mejor estilo esposo-mio.

Nos fuimos a la cocina a hacer inven­tario de ingre­di­entes y gra­cias a nue­stro don de ten­erlo todo a punto, pues no hizo falta com­prar nada. Primero fue el queso. Para hacer un super queso moz­zarella home­made solo nos hizo falta 2 litros de leche y una cuchara­dita de cuajo.

Leche a la olla y cuajo aña­dido solo esper­amos a que hiciera efecto, tiempo que debían ser unos 15 min­u­tos, mien­tas tanto: ¡a preparar la masa para hornear!

Como las medi­das son a ojo esposo-mio, no puedo cal­cu­lar bien… pero va algo como así: primero una cucharada de levadura con una cucharada de azú­car y un cucharada de agua caliente para poner a tra­ba­jar el fer­mento. Luego en la medida de un-plato-hondo lleno de harina con algo mas de dos cucharadas de aceite de oliva vir­gen, la mez­cla del fer­mento y una taza de agua caliente y lis­tos a amasar.

Este es el momento en que mi esposo se queda sin espalda porque le mete una fuerza bruta al amasado XD, porque según su visión, que es bas­tante cierta por cierto…, la masa tiene que quedar suave sin añadirle tanta harina extra. El amasado debe ser rápido y fuerte y al menos de unos 10 min­u­tos una vez que la masa está homogénea. La tex­tura que queda al final es como sedosa.

Mien­tras tanto, ¿y yo? pues picando la sandía y tomando las fotos, claro…

La masa lista, la tapamos con un trapo húmedo y se deja reposar para que crezca. Mien­tras tanto, de nuevo al queso

Una vez que está hecha la cua­jada se corta en cuadros con un cuchillo y con una espumadera se revuelve un poco y muy suave, ¡sin ser tan bru­tos con la cua­jada! luego la ponemos a calen­tar hasta los 32 C. En este punto debo decir que estaba super orgul­losa se sostener el nuevo gad­get de cocina: ¡el ter­mometro! que espero tenga bas­tante uso de ahora en adelante…

Luego de calen­tar la cua­jada la ponemos a escur­rir en un colador para sep­a­rar el suero. Luego el suero lo volve­mos a colo­car en la olla y lo calen­ta­mos hasta unos 85C. A par­tir de este punto colo­camos la cua­jada de nuevo en la olla con el suero caliente y comen­zamos a amasar el cuajo hasta con­seguir la tex­tura de moz­zarella, el queso debe ser elas­tico como plas­tilina para poder darle la forma que queremos.

En esta ocasión debo decir que la tex­tura no nos quedó como esperábamos, pero el sabor era per­fecto para hacer empanadas, así que sin impor­tarnos mucho este detalle, armamos las empanadas y en pocos min­u­tos esta­ban recién horneadas y sobretodo yo estaba lista para comer.

Eran las 8:23, pero nos dio un gusto enorme hacer nue­stro pro­pio queso.

 

¿existen aún los hiatus?

Si, lo sé, es una pal­abra que debería estar pro­hibida en los mundo blog­gero, pero, me gus­taría orga­ni­zar mis ideas…

Un poco el por qué.

Es mi último mes en tier­ras ingle­sas y estoy de luto. Para muchos es una incon­gru­en­cia que me guste enorme­mente Inglaterra cuando tengo mi casa en Barcelona, pero, así soy yo. Mi estancia, que para el que no lo sepa soy can­di­data a doc­tor­ado en arque­ología (suena ultra chachi), ter­mina a final de sep­tiem­bre, y debo regre­sar a Barcelona para cul­mi­nar mi her­mosa tesis sobre cachar­ros colo­niales (aquí un poquito de lo que hago para el curioso).

Al mismo tiempo, hoy se ini­cia OyeDeb y estoy como niña con juguete nuevo. Si, súper emo­cionada por tener una súper perro-guia que a lo mejor me ayude a aclarar ideas sobre lo que quiero hacer. Lo bueno es que no estoy tan cruda, y lo que salga, obvi­a­mente será público por aquí.

Pero bueno, solo pido un poco de pacien­cia :). Mien­tras, ¡una foto de la her­mosa riviera!

Playa de Weymouth, Inglaterra

Yo se que muy nor­mal no soy, pero es que a mi me encanta esta isla

Merienda deliciosa en seis fotos

Daré alguna pista: cebolla morada, cebollino, aceite de oliva, setas, cal­abaza, harina de fuerza, levadura, agua tibia y sal marina gruesa…

El sofrito de setas sobre el pan tostado hace mi tarde.

De vuelta a la escuelita

Me siento vieja cuando le digo a alguien que mi primer acer­camiento al mundo web fue la tienda online del uni­verso Neopets, allá por el 2001. Desde ese momento, estu­diar HTML, para ver como se iban com­poniendo todas las partes de la página, me llamó muchísimo la aten­ción; tanto así que hice lla­mar a O. para que me enseñara a usar el Dreamweaver 3.

Desde ese momento estuve toquete­ando código aquí y allá y haciendo mil y unas “pági­nas web”, cuando el mundo era estático. Llegué a pen­sar que debí haberme puesto a estu­diar en serio dis­eño, pero como la uni­ver­si­dad ya la tenía ini­ci­ada, estu­diar dis­eño siem­pre se quedó en segundo tér­mino. Hasta me pro­puse unas cuan­tas veces estu­di­arlo en paralelo.

Por no aban­donar lo ya ini­ci­ado, uni­ver­si­tari­a­mente hablando, el dis­eño, y la web, pasaron por muchas oca­siones momen­tos hiatos. Pero el doc­tor­ado está a punto de ter­mi­nar y puede que hoy, si, hoy, el dis­eño y Sam pasen a un estado más activo…  ¿Mien­tras? a recordar…

Mi primera web, nótese el navegador...

Mi primera web, nótese el nave­g­ador y el OS

 

Cenando Atenas

Cuando comienza a hacer buen tiempo me gusta dejar para las cenas SÓLO y sólo ensal­adas, salvo que sea muy poco y lo com­pleté con una tostada (cosa asi nunca ocurre), y sobre todo porque en casa ado­ran cuando yo me dedico a preparar la cena.

Ayer hice mi ensal­ada favorita, que bau­ticé Ate­nas porque la hacía cuando viví en Gre­cia el año pasado, y está muy buena (a pesar que lo diga yo). Los ingre­di­entes van así:

  • Alrede­dor de 100 gr de verde. Yo nor­mal­mente inter­cam­bio entre rúcula y canóni­gos, aunque últi­ma­mente me decanto por la rúcula y la he estado cul­ti­vando desde la ven­tana de la cocina. Hacer una ensal­ada con rúcula recién cor­tada es más que delicioso.
  • Unos 8 tomates cherry. Aunque me digan friki, sim­pre uso tomates ecológi­cos (quien quiera que le dé la razón que desee)
  • Alrede­dor de unos 50 gr de feta. Me encanta en las ensal­adas, sobretodo porque en el aderezo no hay que colo­car sal, ya es sufi­ciente la que trae el feta de por si.
  • Unas dos rebanadas de pan tostado. El tipo de pan siem­pre varía según donde esté en su momento, en Gre­cia uti­liz­aba unos panes tosta­dos cretenses que esta­ban de la muerte de la marca gourmet del AB Vasilopou­los, pero en Barcelona he uti­lizado diver­sos panes inte­grales, desde los que venden en Ver­i­tas a los de ecoal­i­men­ta­ria.
  • Muchas semi­l­las. El toque se las semi­l­las de gira­sol con las de cal­abaza me vuelve loca, y mez­clado con lino y con almen­dras y nue­ces le da un toque dia­bólico, como diría O.

Todos los ingre­di­entes va direc­tos a un gran bol, es igual que sea enorme, al mezclar los ingre­di­entes se agradece no salpicar toda la cocina… La vina­greta la hago con una cuchara­dita de mostaza entera, una cuchara­dita de miel y alrede­dor de unas 10 cucharadas de aceite de oliva vir­gen extra. Si, le pongo mon­tón de aceite, la ensal­ada lo chupa. Mez­clo hasta que queda una pasta bas­tante homogénea, la vierto en la ensal­ada y ¡a difrutar!

*parece que ulti­ma­mente sólo hablo de comida, me dá por épocas…

La huida

Recibí su carta un 9 de julio y yo recuerdo…

El libro trataba sobre las edades del mundo según Joaquin de Fiore. Else y yo, una vez escapadas del tri­bunal, no teníamos otra cosa que hacer sino leer aquel libro en el sótano de una posada a unos 40 km de Offen­burg. A mi no me sor­prendieron, pero Else había sido víc­tima de la estrapada.

Escapamos la noche del 20 de diciem­bre cuando la guardia hacía su cam­bio. Al lograr dis­traerla robamos un car­ru­aje y emprendi­mos la huída. Else no podía estar sola, tenía los hom­bros dis­lo­ca­dos, su dolor era intenso y yo no podía hacer nada; si avis­aba a algún médico estaría exponién­donos. La aco­modé en una pila de paja para que se acostara y tratara de des­cansar porque la noche iba a ser larga y ella no se encon­traba en condi­ciones de tener tanto ajetreo.

Mien­tras ella dor­mía yo estaba al frente guiando a los cabal­los. La noche era pro­funda y silen­ciosa. Prác­ti­ca­mente estaba sóla en medio del camino, donde ya no pasaba la gente porque estaba cor­tado por una subida de río y yo esper­aba no encon­trarme con ese tramo. Seguía sóla, Else con su dolor pudo dormir, al menos se le veía un cierto alivio en su ros­tro dormido. Yo comen­z­aba a entrar en pánico, cier­ta­mente soy fugi­tiva y prob­a­ble­mente mi cabeza y la de Else ten­drían ya pre­cio. No era una situación tranquilizante.

La gente comen­zaría a sospechar y a pre­gun­tarse qué podrían estar haciendo dos aldeanas en un camino en medio de la noche ¿estarían huyendo? y si era cierto, lo más impor­tante ¿de quién huían y bajo qué motivo?

Cada pen­samiento me aterraba más, era con­tínuo y notaba que estaba res­pi­rando acel­er­ada­mente. Ya que era de noche, yo debía seguir con mi rutina y no estar en medio de un camino a altas horas. Con tor­peza fije las rien­das del car­ru­aje para bus­car alguna hoja de bel­ladona que estu­viése entre mis perte­nen­cias de huída. Nada, tras búsquedas fal­l­i­das logré dis­per­sar un poco mi mente y volví a tomar el mando. Me tran­quil­iz­aba pen­sar en mi calma, entonces me vino otro pen­samiento ¿que podría estar pen­sando el esposo de Else? ¿acaso habrá asum­ido que ella estaría muerta y yo estaría en la huída? Hace más de una sem­ana que ni Else ni yo teníamos noti­cias de él, pero si que su hija había sido apre­sada. Infor­tu­nio para Else el no saber si su hija con­tinu­aba con vida, llegué a pen­sar que estos tiem­pos son real­mente caóti­cos ¿sería cierto que estábamos en el fin de nue­stros dias? Por más que lo imag­i­nara eso no lo podría saber ¿quién era yo para saberlo? sólo me ded­i­caba a la cosecha, una vida com­ple­ta­mente ruti­naria, y a la que en el pueblo apod­a­ban la ‘fría’ porque no tenía hijos. Una expli­cación que quisiera no enfatizar.

Llegué a ver la luz en el fondo del camino, sin duda habíamos estado en un camino no tan soli­tario. A medida en que nos ibamos acer­cando podía con­tar los faroles y pude percibir un olor: el de la belladona

Fiebre de pancakes

Me com­pré hace unos días el libro de rec­etas 2011/2012 de la revista de Jamie Oliver, ¡yay! y me enam­oré de las rec­etas de las pan­cakes para el desayuno. O. se emo­ciona cada vez que le pre­gunto si quiere alguna para desayu­nar porque saber que no ten­drá que coci­nar para el desayuno y sobretodo que se va a comer una buena papa.

Las que he hecho son estas:

1. Masa con coco rayado, semi­l­las de granada, yogurt y ras­padura de lima.

2. Man­zanas asadas, helado de vainilla y canela en polvo

3. Arán­danos con bacon y miel

4. Plá­tano, miel y ras­padura de lima

Per­donar las últi­mas dos fotos, el bipo­lar tiempo inglés a veces no me ayuda…